Pocos se animan a decir su nombre. Quieren hablar pero el temor a las posibles represalias de los delincuentes los pone en una encrucijada. Afirman que los robos a las casas son frecuentes y que en las paradas de colectivo sufren arrebatos en reiteradas ocasiones. Los vecinos del barrio Copiat coinciden en que el asesinato de Marcela Beatriz Aragón dejó en evidencia un problema de inseguridad que los golpea hace años.

"Tuve que cerrar el frente de mi casa porque me robaron hasta las macetas del jardín. Acá, la Policía no patrulla. Cuando mataron a esa pobre mujer las calles del barrio se llenaron de móviles, pero a la tarde del día siguiente no había ni siquiera un agente, dijo Juana Peralta, una de las vecinas consultadas por LA GACETA. "En este lugar, todas las calles son inseguras y los ladrones saltan de techo en techo cuando vienen a robar. Siempre que salgo trato de no llevar nada de valor para evitar ser una víctima más; muchas de mis vecinas hacen lo mismo", sentenció.

El lunes, a las 20.45, Marcela Aragón fue sorprendida por un ladrón en pasaje 1º de Mayo y Alfredo Palacios. La mujer caminaba rumbo a su casa junto a su hija de 14 años. "¡Dame la cartera o te mato!", le gritó el asaltante, y segundos después la hirió de muerte con un disparo en el pecho. El crimen conmocionó a todo el barrio.

"Mi mamá vuelve del trabajo a esa hora. Ese día llegó cinco minutos después del robo. Ella pensó que era un accidente y quedó sorprendida cuando se dio cuenta de lo que había pasado", contó A.S., una joven de 23 años. "En las paradas de colectivo siempre roban. A la siesta, a la noche, a cualquier hora. Por eso, es normal ver a todas las chicas acompañadas por alguno de sus padres cuando esperan el ómnibus; sin importar la edad que tengan. En este barrio siempre están robando. Entran a las casas y sacan cualquier cosa que se puedan llevar", afirmó.

El ladrón que le disparó a Aragón circulaba en una moto de baja cilindrada. "Por esta zona transitan personas en moto todo el tiempo y, aunque no sean ladrones, sentimos desconfianza", agregó. Otra vecina contó que hace tres años le desvalijaron la casa. Desde entonces, contrató un sistema de alarma de una empresa de seguridad privada. "Hace dos años bajaba del colectivo y me quitaron dos cadenitas de oro. Me dejaron marcada porque me las arrancaron del cuello; fue una situación muy violenta. En este barrio, es difícil encontrar a alguien a quien no le hayan robado. Por eso, la mayoría de las casas están enrejadas", dijo J.T. Por último, los vecinos dijeron que las tapas de las ruedas de los auto, las neumáticos de auxilio y la ropa extendida en las sogas son los blancos preferidos de los ladrones.

La investigación
Especialistas de la Dirección General de Policía Científica estuvieron trabajando nuevamente en el lugar donde se produjo el homicidio. "Estamos tratando de encontrar y recolectar toda la evidencia biológica que haya podido dejar el agresor. Esos rastros pueden ser usados como evidencia. Por eso, trabajamos minuciosamente para detectar y preservar todo el material", dijo Lilia Moyano de Colombres subdirectora de la división.

También dijo que están trabajando con la cartera de Aragón que el ladrón dejó caer en su huida. "Estamos buscando todo tipo de indicios biológicos. Cabellos, sangre y cualquier otro fluido biológico que nos pueda servir", señaló. Sin embargo, dijo que en este tipo de casos, en los que el agresor y la víctima tienen muy poco contacto físico debido a las circunstancias en las que se produce un robo, es poco el intercambio biológico que puede haber. "A pesar de esto hay muestras que ya fueron tomadas y que están siendo analizadas. Los resultados de esas pericias estarían disponibles para la Justicia en menos de una semana", concluyó.